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Desde adentro de la jaula

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Sin duda hacer un viaje como mochileros nos ha cambiado en muchos sentidos a Allen y a mí. Nuestros hábitos alimenticios se han modificado, paradigmas y conceptos que teníamos en nuestra mente se han roto por completo, la forma en que solíamos hacer muchas cosas ahora son totalmente distintas; la experiencia que vivimos hace poco en la Amazonia peruana creo que ha sido de las más impactantes y enriquecedoras, haciendo una vez más que muchas reflexiones vengan a nuestra mente, y nos hagan evolucionar como personas.   Hace unos días terminamos nuestra participación como voluntarios en una fundación de nombre CERELIAS (Centro de Rehabilitación y Liberación de Animales Silvestres), que al leer sobre su valiosa labor en una reseña que explicaba que se trata con animales en libertad dentro de su hábitat natural, fue una idea que nos encantó a ambos desde un inicio. Suena muy romántica la idea de estar dos semanas con simpáticos monos que se balancean de una rama a otra de...

Rápido y sin anestesia

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Cuando era niña, dentro de la poca televisión que veía, me gustaba mucho ver "El autobús mágico", donde la señorita Rizos casi siempre mencionaba la famosa frase que todo niño noventero tiene en la cabeza: Nunca digas nunca . Bueno, pues dentro de todas las enseñanzas del funcionamiento del cuerpo humano y de la naturaleza, parece que esta caricatura en realidad la mayor lección me la ha dado con esas tres palabras. Hoy es mi cumpleaños número 26 (aplausos), y cada 12 de mayo trato de consentirme a mí misma con un regalo que en anteriores ocasiones ha tomado forma de un par de tenis, un urgido corte de cabello o una noche de cerveza y shisha en la azotea con mis mejores amigos; esta vez decidí que me merezco acabar con la más grande mentira de mi vida que me he repetido una y otra vez: "Yo jamás podré ser vegetariana". Sí, la señorita Rizos lo dijo muy claro, nunca digas nunca. La gente que me conoce o ha compartido la mesa alguna vez conmigo sabe lo much...

El Fin del Mundo

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Cuando salimos de León aquella noche, con un boleto de avión  en mano y una mochila llena de ilusiones, nos despedimos de la familia con pocos planes y el único propósito de llegar a la ciudad más austral del mundo: Ushuaia. Hoy, 406 días después, lo hemos logrado. Indudablemente es algo especial llegar a estas tierras desoladas en las que el Atlántico se une con el Pacífico, pero más allá de eso, para Allen y para mí tiene un significado aún mayor. Hoy nuestra brújula cambia de sentido, hoy dejamos de ir y empezamos a volver, hoy llegamos al punto más lejano de nuestra ruta para dar la media vuelta. Durante más de un año anduvimos sin saber qué hacer al día siguiente, sin tener una ruta definida, la única certeza era que llegaríamos al último rincón del continente americano. Cuando salí de casa tenía la idea de que en este tiempo podría conocerme, cuestionar mis creencias, enfrentar mis miedos, ampliar mi contexto, romper paradigmas, cumplir mis sueños. El día de hoy pued...

El peligro de hacer autostop

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Mientras mi tripa baila alborotada por el delicioso aroma que suelta el horno, Remo prepara con esmero una rica cena para nosotros. Ni él ni nosotros nos imaginamos que aquí estaríamos en esta rica noche de abril, cuando nos conocimos hace casi seis meses y nos despedimos en aquella gasolinera sobre la ruta 22. Era octubre del año pasado cuando estábamos nosotros parados frente a una estación de policía haciendo dedo para salir de Viedma, cuando esos ojos azules enmarcados por unas pobladas cejas grises nos levantaron, y con una gran sonrisa nos dijo "Chicos, yo los llevo, nomás que voy sin prisa". Fue así como Remo nos llevó a conocer un poco de la costa argentina que nos habíamos perdido antes, nos presentó a un par de amigos en el camino y hasta nos llevó con su familia a disfrutar del tradicional ritual del asado. Desde el inicio nos sentimos como en casa, y fue así como una bonita amistad surgió. Gracias a la tecnología, el día de hoy estamos nuevamente juntos ...

¡Vamos, no seas nena!

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Los que han compartido tiempo y charlas conmigo, sabrán que no soy una persona que le dé mucha importancia a las fechas. Rara vez organizo algo especial en mi cumpleaños, mi último Año Nuevo lo pasé con mucho gusto en mi cama, sola, viendo una película, y la última vez que Allen y yo quisimos saber cuánto llevamos juntos… bueno, todavía no tenemos mucha certeza. En mi cabeza cada día es diferente, y me resulta poco atractivo darle especial importancia a un día del año. Sin embargo, aquí estoy, escribiendo con el motivo del Día Internacional de la Mujer. La verdad es que fue una coincidencia de varios eventos los que me motivaron a escribir esto, y aprovechando que este 8 de marzo la sensibilidad hacia el tema de la equidad de género incrementa, mis palabras escritas vuelven a darle forma a la revolución de ideas en mi cabeza. Mi reflexión comienza 6 semanas atrás, cuando retomo la escalada como deporte, y en un día de entrenamiento duro me obligo a seguir con un regaño a ...

Omaere

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Un paseo por el parque etno-botánico a lado de Chris, quien es uno de los dueños, y de José, indígena Shwar y conocedor se la medicina natural propia de su pueblo, solo intensifica todos estos cuestionamientos y replanteamientos que a lo largo del viaje se han presentado. El conocimiento y uso de las diversas plantas medicinales presentes en el amazonas, el comportamiento, creencias, usos y costumbres que José nos plática de los Shwar, el proyecto de Chris de hacer inodoros secos y el uso de la orina como un excelente fertilizante hacen que me cuestione con mucha intensidad la variedad de ideas que nuestra sociedad nos ha inculcado y los conceptos y percepción que tenemos de ideas como la higiene, la salud, el bienestar, el desarrollo... Estamos educados para sólo extraer cosas de nuestro entorno y pasando por alto el intercambio que de forma natural debería haber entre la naturaleza y nosotros. Tomamos frutos y desechamos los restos en donde la naturaleza no puede saca...

Gracias Colombia, hasta pronto

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A viajar se aprende viajando y Colombia, vaya que has sido una gran maestra. Dos meses y medio recorriendo las curvas de tus carreteras, dejándonos seducir por los paisajes y climas tan variados; desde la ruidosa, enorme y contrastante Bogotá, subiendo por la vía de Bucaramanga para conocer tu lado extremo con San Gil y sus deportes, sin olvidar la hermosura y peculiaridad de Barichara con su camino colonial a Guane, para después pasar a tus calientes costas en donde la belleza de tu Sierra Nevada de Santa Marta nos dejó disfrutar de sus paisajes y un bonito proyecto como voluntarios. Después tus caminos nos llevaron a Cartagena, una preciosa y colonial ciudad amurallada cuyo caluroso clima es sólo para los valientes. Conocer tu Medellín fue espectacular. No nos asusta tu turbia historia, en el aire se siente una fabulosa transformación hacia la nueva Medellín, una ciudad que busca dejar el pasado en donde pertenece y caminar con la frente en alto para s...